Honoris Causa a Paul Auster: Discurso laudatorio de Cristian Alarcón

Cristian Alarcón, Paul Auster y J.M. Coetzee - Foto: Anfibia

Cristian Alarcón, Paul Auster y J.M. Coetzee – Foto: Anfibia

Riman las personas, los objetos y los hechos

Por Cristian Alarcón

Primero pediré disculpas por mi rol de laudador, tan inmerecido. Decenas de escritores aquí presentes, y otros tantos críticos y académicos lo hubieran hecho mejor que este cronista. Luego le pediré disculpas, señor Auster, por la necesidad de ser traducido de mi español a algún tipo de inglés. Nos acompañará aquí esa experiencia espantosa de la traducción: quedar en manos de un desconocido, persiguiendo la comprensión. Debemos confiar, eso sí, teniendo en cuenta lo más importante que quizás usted nos deja en su obra, en que cualquier malentendido es simple causa del tiempo presente, tan traidor: si algo malo, imprevisto ocurre, durante esta laudatio, seremos exiliados en su propia literatura, al resguardo de la sabia, implacable,  vital confusión.

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